No me
vuelvas a decir que me anime. No te atrevas a repetirlo.
Que
todo irá bien...que hay que ser positivos. Que con esta actitud
no
consigo nada.
Como si
la actitud importara. Como si me hubiera servido alguna vez.
No se
te ocurra decirme que me entiendes. Porque no tienes ni idea.
Que
también lo has pasado mal y vendrán tiempos mejores.
Como si
hubiera un futuro. Como si la realidad me dejara aliento para imaginar.
No me
repitas que pida ayuda cuando sé que no me pueden ayudar porque si yo
no encuentro
mi salida desde dentro nadie desde fuera va a encontrar la entrada.
Tú
tampoco.
Quédate cerca, a mi lado. Cállate de una vez.
Y me lo diré yo.

Shhh. A veces es difícil no decir las frases de siempre. Pero todo se aprende, verdad? Quizá va siendo hora de que aprendamos el porqué no debemos decir " No es nada" " Anímate" "..." Bonita manera de dar ese primer paso, Sofía.Enhorabuena,
ResponderEliminarSe aprende, cierto, es cuestión de darse cuenta en el momento en que las vas a decir y si necesitas hablar, siempre cabe preguntar qué puedes hacer :)
EliminarGracias, Susi!!
aquí estoy...Donde lleven estos pasos...quiero estar!
ResponderEliminarAceptación decidida; tan necesaria...
Eliminarhttp://wristol.blogspot.com.es/2015/12/animoanimo-animo.html
ResponderEliminarMe leíste el pensamiento. Gracias!!
ResponderEliminar