lunes, 1 de febrero de 2016

Te voy a querer. No volveré a...






Te prometo que desde ahora te voy a querer. No volveré a llamarte imbécil, desastre, ni a gritarte que te está bien empleado, a ver si aprendes de una vez. Ya sé...que a buenas horas mangas verdes. Ojalá me perdones. Me he pasado mucho contigo. No sé si podré compensar todas las veces que no te he atendido, que escuchaba a todos menos a ti e incluso te hacía callar por miedo a que me dejaras en ridículo. Espero que nos quede tiempo para solucionarlo y dejarte que seas protagonista de nuestra historia.


Voy a cuidarte como te mereces; es momento de ocuparme de ti, de respetarte, de procurar que tengas tiempo a solas, que comas bien y descanses lo suficiente, que sueñes todo lo que quieras, que decidas cómo vivir...de que seas feliz. Al fin y al cabo, vamos a seguir compartiéndolo todo el resto de nuestra vida, y desde que nacimos me parece que la mayoría del tiempo he dirigido yo. Te cedo el mando, a ver qué tal nos va, ¿Sí?. Como tienes poca práctica seguiré pendiente cuando dudes, eso sí, sin broncas; ahora tendré paciencia... Por cierto, nos llamarán egoísta, nos mirarán raro y puede que perdamos amistades. No te preocupes: eso es que no eran amig@s. Los demás lo entenderán, e incluso puede que algunos aprendan a hacer lo mismo.


Venga, adelante, que tú puedes.


Fdo.:  la parte de ti que estaba equivocada.