Te
prometo que desde ahora te voy a querer. No volveré a llamarte imbécil,
desastre, ni a gritarte que te está bien empleado, a ver si aprendes de una
vez. Ya sé...que a buenas horas mangas verdes. Ojalá me perdones. Me he pasado
mucho contigo. No sé si podré compensar todas las veces que no te he atendido,
que escuchaba a todos menos a ti e incluso te hacía callar por miedo a que me
dejaras en ridículo. Espero que nos quede tiempo para solucionarlo y dejarte
que seas protagonista de nuestra historia.
Voy a cuidarte como te mereces; es momento de
ocuparme de ti, de respetarte, de procurar que tengas tiempo a solas, que comas
bien y descanses lo suficiente, que sueñes todo lo que quieras, que decidas
cómo vivir...de que seas feliz. Al fin y al cabo, vamos a seguir compartiéndolo
todo el resto de nuestra vida, y desde que nacimos me parece que la mayoría del
tiempo he dirigido yo. Te cedo el mando, a ver qué tal nos va, ¿Sí?. Como
tienes poca práctica seguiré pendiente cuando dudes, eso sí, sin broncas; ahora
tendré paciencia... Por cierto, nos llamarán egoísta, nos mirarán raro y puede
que perdamos amistades. No te preocupes: eso es que no eran amig@s. Los demás
lo entenderán, e incluso puede que algunos aprendan a hacer lo mismo.
Venga,
adelante, que tú puedes.
Fdo.: la parte de ti que estaba equivocada.


